Recursos educativos adecuados o cómo encontrar agujas en el pajar

Pensar la práctica, sea en clave de accesibilidad, de innovación o de ambas, requiere de una selección crítica de los recursos educativos. El desafío es establecer los criterios con el que vamos a elegirlo ¿es relevante? ¿es pertinente? ¿es accesible? ¿puedo usarlo abiertamente? ¿cuándo conviene usarlo? Ciertamente, el primero tiene que ver con la pertinencia: ¿cuál es la mejor manera de mostrar ese contenido? ¿qué recurso permite potenciar la comprensión del tema? No da lo mismo cualquier recurso. Si bien el uso de TIC es fascinante, no deberíamos olvidar los “éxitos analógicos” y, en todo caso, enriquecerlos digitalmente. Surfeando la web encontramos un video que nos entusiasma ¿ayuda a comprender el contenido que vamos a enseñar? ¿con cuánta precisión “da en el blanco” de los objetivos de aprendizaje que propusimos en nuestra planificación?

Decidido que es pertinente, pasemos a la relevancia: este video ¿muestra mejor el contenido que una explicación en clase? ¿o lo que dice el libro? ¿hay alguna imagen que lo presente de modo más contundente? ¿algún otro recurso no necesariamente digital?

Aprobadas la relevancia y la pertinencia, analicemos las barreras ocultas que perturban o impiden su accesibilidad. No necesariamente involucra a estudiantes con “discapacidad declarada”. Sigamos con el ejemplo del video: la calidad de la conexión a internet ¿permite visualizarlo sin interferencias o interrupciones? ¿las imágenes son nítidas? ¿ el sonido es claro, sin interferencias? ¿todos pueden comprender su texto? ¿posee subtitulado? ¿posee audiodescripción? Si el recurso bajo análisis es una imagen, ¿tiene texto alternativo que la describa?

Distinguir entre la producción propia y la ajena es importante en la formación de los futuros ciudadanos. Decir que “lo encontré en internet” no es suficiente. Es necesario indicar quién lo publicó en Internet y además, si quien lo publicó es o no su autor. Los derechos de autor están protegidos por la propiedad intelectual. Así es que, al momento de utilizar una producción ajena es importante conocer si todos los derechos están reservados (copyright), ningún derecho está reservado (copyleft o dominio público) o bien algunos derechos están reservados (licencias Creative Commons).

¿Qué criterios tienen en cuenta al seleccionar recursos educativos?

Recursos educativos adecuados o cómo encontrar agujas en el pajar

Nada sobre nosotros sin nosotros

Las miradas sobre la discapacidad son hijas de su tiempo: desde la supresión fisica, la exclusión, la segregación, la integración, la inclusión. Aunque hoy prevalece el modelo social explicitado en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (con jerarquía constitucional desde 2014 en la República Argentina), falta mucho camino para recorrer. Y mucho para aprender por parte de los responsables por las políticas públicas sobre discapacidad.

En primer lugar, el reconocimiento de la discapacidad cuando se tramita el Certificado Único de Discapacidad (CUD) da cuenta de una condición de salud que requiere un cuidado especial de los derechos de esa persona. Es condición necesaria para gestionar una diversidad de ayudas (médicas, técnicas y financieras, entre otras) que permitan la equiparación de oportunidades para el pleno ejercicio de sus derechos. Generalmente, adoptan la forma de subsidios y pensiones.

Lo importante y central es la persona. Si la normativa vigente no es adecuada, urge modificarla para evitar vulnerar los derechos de las personas con discapacidad que requieren de estas ayudas. Y diseñar dispositivos que minimicen los abusos y elusiones.

Forma parte de la gestión asegurar que no se haga un uso indebido de los fondos públicos. Sin embargo, en los últimos tiempos pareciera que algún funcionario confunde gestión con aplicar filtros a una planilla de cálculo con criterios economicistas que desconocen la realidad de cada caso particular. Con el agravante de asumir que toda persona que recibe una pensión o subsidio lo recibe en forma ilegítima o fraudulenta.

Y si bien urge revisar la imputación de partidas presupuestarias y su ejecución, es mucho más urgente que cada funcionario haga suyo el lema de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: “Nada sobre nosotros sin nosotros”.

Nada sobre nosotros sin nosotros

Accesibilidad, disponibilidad y libros de texto

Accesibilidad y disponibilidad no son sinónimos. Pero en un proyecto educativo con aspiraciones de calidad y justicia, están íntimamente entrelazados. De nada sirven los anaqueles repletos de materiales en las bibliotecas escolares si se encuentra bajo llave en los horarios de clase. O faltan bibiliotecarios que faciliten el buscar y hallar información confiable, pertinente y relevante. Están listos para ser usados, pero la llave (pequeño artefacto con poder inmenso) frena esa disponibilidad. Pero cuando hablamos de accesibilidad nos referimos a las características de esos materiales, de los entornos en que están disponibles y de los servicios que facilitan aprovechar esa información. De ahi que no basta atiborrar estantes con libros, es necesario considerar las barreras a la accesibilidad que presentan. Barreras que afectan a muchas personas, incluídas las personas con discapacidad.

Es una buena noticia saber que la accesibilidad al conocimiento mediante manuales transcriptos al sistema braille sea una política pública. También tenemos mucho y bueno que aprender de las redes que se van tejiendo sobre estas cuestiones, como , por ejemplo, el Proyecto LATIn (Iniciativa Latinoamericana de Textos) y el Proyecto Spriptorium.

Como otras iniciativas valiosas financiadas por proyectos de desarrollo, una vez vencido el plazo, las actividades van languideciendo. El desafío, entonces es ¿cómo sostener en el tiempo estas iniciativas?

Accesibilidad, disponibilidad y libros de texto

Educación y ¿nuevas? ¿otras? TIC

En la última década del siglo pasado surgió una profunda inquietud acerca del impacto que la computación-informática tendría en la educación (no quedaba muy claro entonces de qué se ocupaba cada una). Las “palabras mágicas” para conjurar este hechizo eran “Tecnologías de la Información y la Comunicación”, TIC para los amigos (TICs o NTICX para quienes buscaban destacar).

Pero una vez pasado el efecto del conjuro, no fue difícil advertir que las TIC disponibles marcaron la educación en sus tiempos. Papiros, tablillas de archilla, pergaminos y libros fueron los distintos soportes de la información y el conocimiento en las distintas sociedades. Escribas, monjes copistas, imprenteros, libreros y bibliotecarios crearon los canales para distribuir la información que los “maestros” utilizaban para crear y transmitir conocimiento. En el primer capítulo de su libro Engineerig of Elearning, Tchoshanov presenta una interesante historia de la didáctica donde puede advertirse que la irrupción de “nuevas” Tecnologías de la Información y la Comunicación se relaciona con alguna innovación en la didáctica. Será interesante ver estas irrupciones no como hitos aislados sino como emergentes de un proceso más complejo.

Lo que hoy estamos discutiendo entonces, sería más bien cómo enseñar y aprender en una cultura digital. Las actuales TIC ya no son herramientas sino que se han convertido en la infraestructura (Selin Carrasco). Los entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje van más allá de aulas virtuales en plataformas de e-learning.

¿Cuáles serán los soportes que se consoliden en los próximos años? ¿seguiremos pensando el “aula virtual” como la virtualización de las prácticas en el aula presencial?

Educación y ¿nuevas? ¿otras? TIC

Construcción de la identidad de la universidad en el siglo 21

En la clase de hoy presentaron el libro de Clark Kerr, “Os Usos da Universidade – Universidade Em Questão”. Un texto interesante por los múltiples niveles de lectura que ofrece: historia de la educación superior desde la perspectiva del autor, protagonista de los cambios en la UC Berkley en los sesentas y setentas, el vínculo de la universidad con la comunidad (el concepto de multiversidad) y el ejercicio metacognitivo que ofrece a partir de conferencias en tiempos clave sobre los distintos modelos de universidad y la identidad de una universidad como “organización vivible”.

Me llevo “para la rumia”, (esa meditación profunda simiente de nuevos saberes) las palabras del Prof. Pedro Melo: ¿es posible pensar un modelo de universidad con “personalidad propia?

A vuela pluma, creo que si. El modelo de universidad (inglesa, francesa, alemana) es un punto de partida para pensar el rol de la universidad en el siglo 21. Pero esa universidad es hija de su tiempo. Pudo haber nacido con una fuerte impronta humanista (al estilo inglés propiciado por Newman) o profesionalista (inspirado en la napoleónica). Pero en este “aquí y ahora”, estos escenarios cambiaron. No sólo cambiaron las ideas. También las tecnologías hicieron lo suyo: la ubicuidad ya no se limita al aprendizaje, alcanza también a la gestión.

Solemos decir que la universidad produce conocimiento  avanzado (investigación), pero también forma personas altamente capacitadas para resolver problemas complejos (docencia) y asumir un fuerte compromiso para con la comunidad en la que está inserta (extensión). Las decisiones que van tomando las sucesivas gestiones van construyendo el futuro. Y como se puede construir, vale la pena planificar estratégicamente con mucho cuidado, pensando prospectivamente.

Esta idea no es nueva. Subyace en la Reforma Universitaria de Córdoba  es un hito crucial en la historia de la educación superior. Muchas de las banderas enarboladas en el Manifiesto fueron tomadas como propias en el Mayo Francés cincuenta años más tarde.  Y que hoy pueden (y deben) ser revisadas desde el contexto de cada universidad.

Para que esta revisión sea fecunda, es importante desarmar prejuicios. Y aprovechando que en el día de hoy el autodenominado “conjunto de instrumentos informales” Les Luthiers obtuvo el premio de la Fundación Princesa de Asturias, me permito compartir “Rhapsody in balls“, fragmento de su espectáculo “Lutherapia”, donde desde el humor se advierte la transición del prejuicio a la construcción de algo nuevo, respetando orígenes e identidades.

¿Seguimos pensando juntos?

Construcción de la identidad de la universidad en el siglo 21

Lo extraño en lo cotidiano

Lo extraño produce sensaciones diversas entre las personas. Ser diferente al resto puede estigmatizarte, excluírte, segregarte, ponerte como ejemplo para otros extraños como tú. Algunos proponen “ponerte en sus zapatos” o que aprendas lecciones de vida de los “modelos a seguir”, como si eso bastara para calmar la angustia de encontrarte con “uno diferente a tí”. (recomiendo lean a Carlos Mattos, que escribe mucho y bueno sobre este asunto).
Hablamos mucho de diversidad, pero no queremos corrernos de nuestra zona de confort. A veces, pocas veces, la voz de los extraños sale más allá de su círculo y por esas cosas del destino (o de Hollywood) llegan a más personas. A más “gente como uno”. Como la historia de RJ Mitte.
Nos fascinan las historias de héroes y heroínas. Cómo son capaces de levantarse más alto que todos, después de haber caído más bajo que todos. Pero nos cuesta ver cuántos han quedado en el camino. Somos una sociedad que ama el éxito y castiga el fracaso. Más bien, castigan a los “éxitos cortitos” con la etiqueta del fracaso. Olvidan que el fracaso no es más que la oportunidad de comenzar de nuevo, pero con más inteligencia (“Failure is only the opportunity to begin again, this time more intelligently. There is no disgrace in honest failure; there is disgrace in fearing to fail“).
Es un buen momento para empezar a ver desde otra perspectiva. La de quienes lo intentan, sin ánimo de ser héroes, obtener premios o medallas. Simplemente, porque quieren una mejor sociedad.
 
 
Lo extraño en lo cotidiano

Accesibilidad, equidad de género y escritura

Ciertamente, el lenguaje refleja más que lo que las palabras dicen. Es un problema de los lingüistas revisar los usos correctos del idioma para que reflejen la equidad de género y la no discriminación por cuestiones tanto de género como por discapacidad. Cuando este problema sale de la academia y llega a la calle, las personas lo convierten en una necesidad sentida. Y buscan sus propias soluciones. No está mal, pero algunas de esas soluciones generan más problemas que el que se quiere resolver.

Una primera acción positiva que pueden hacer las personas es ampliar su vocabulario y utilizar (cuando corresponda) palabras neutras para denotar género. Un ejemplo. Si estoy refiriéndome a quienes estan realizando un curso puedo elegir “alumnos y alumnas” o bien “estudiantes”. En este caso, como docentes, también estamos reforzando lo que aprendieron en “Prácticas del Lenguaje”, sino también mostrar recursos TIC muy interesantes como los diccionarios en línea para buscar sinónimos.

En los últimos años en el mundo académico se puso de moda reemplazar las “a” y las “o” por otros caracteres como por ejemplo “@” y “x”. El resultado, desastroso. Las personas (excepto en su etapa de alfabetización) no leen palabras sino patrones emergentes. Por eso pueden comprender mensajes donde faltan letras o están escritas al revés (Facebook está lleno de estos ejemplos en sus memes).

Nuestros cerebros no están entrenados aún para reemplazar las vocales por el arroba o la x. Si con alguna dificultad pueden comprender el significado de “Bienvenid@s” (arroba se parece bastante a una vocal), con “Bienvenidxs” un cerebro ya bien alfabetizado emite una señal de alerta por falta de ortografia. Y para colmo, se dan situaciones de uso que rayan en el ridículo. En un texto “inclusivo” usado en el Taller de Escritura Académica de uno de los postítulos que ofrece el Instituto Nacional de Formación Docente se pudo leer esto: “Lxs sujetxs”, que según esta corriente de pensamiento sobre escritura inclusiva debería leerse “Los sujetos y las sujetas”…

Estos ejemplos muestran problemas que alcanzan a todos las personas, con o sin discapacidad. En este segundo grupo, las cosas se ponen peor. Si la persona tiene comprensión reducida, le complicamos innecesariamente el acceso al texto. Estas innovaciones profundizan su problema de comprensión. Y si es usuaria de lector de pantalla, el mensaje queda confuso, ya que esa persona escucharía “bienvenidarrobas” o “bienvenideks”.

Resumendo, el problema de la escritura que respete la equidad de género es grave y requiere que los lingüistas y filólogos hagan un trabajo serio y exhaustivo. Mientras tanto, los docentes podemos trabajar con eso simplificando la escritura (el uso de términos neutros para denotar género) o bien respetando las normas del buen escribir vigentes pero con un fuerte trabajo en clase y en casa sobre la cuestión de fondo. La violencia de género no se resuelve con @ o x que entorpecen la lectura, sino inculcando valores desde “la panza”.

Accesibilidad, equidad de género y escritura