Accesibilidad y recursos educativos digitales: descubriendo otros formatos

Somos docentes comprometidos con la educación inclusiva y la accesibilidad. Manejamos las herramientas para crear recursos educativos digitales aunque nuestros conocimientos técnicos no son suficientes para validar el cumplimiento de las pautas de accesibilidad para recursos digitales. Sobre los recursos educativos accesibles hay mucho por aprender. Una forma de aprender es hacernos preguntas. Esta vez es sobre los formatos de los documentos que ponemos a disposición de nuestros alumnos.

Estamos preparando un material de lectura en soporte digital, ¿será imprimible o es estrictamente digital? ¿en qué dispositivos será leído? ¿incluye imágenes, tablas, gráficos o enlaces (al documento y fuera de él)? ¿tiene incrustado objetos multimedia, audio o videos? ¿requiere la instalación de un software específico para ser leído? ¿bajo qué licencia se encuentran los objetos que vamos a incorporar en nuestro material?

Otro recurso educativo que los docentes preparamos con frecuencia son los tutoriales. Y de nuevo, ¿será imprimible o estrictamente digital? ¿en qué dispositivo será leído? Si es video, ¿está subtitulado? ¿está sincronizado el texto con la imagen y el audio? ¿se escucha con claridad, sin ruidos ni interferencias? ¿la imagen es nítida y está enfocada en lo que queremos mostrar? ¿le servirá a un alumno con discapacidad visual? ¿y a otro con discapacidad auditiva?

En ambos casos, ¿por qué limitarse a un único modo de presentación y no aceptar complementarios. En el caso del material de lectura, archivos en formatos diferentes como *.doc, *.odt, *.pdf, *.epub ¿Nos animamos a preparar un audiolibro en MP3 o DAISY?

El docente creador de los materiales de estudio para sus alumnos debe considerar, además el diseño instruccional de su curso, aspectos técnicos y jurídicos.  Así que convido al que guste a buscar y hallar respuestas para alguna de estas cuestiones. La fundamentación nos ayudará a comprender mejor la complejidad del problema.

 

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Archivo: de reyes héroes, gobiernos y memoria…

Sigo con fruición los envíos de “La palabra del día” de Ricardo Soca. Enriquecen no sólo el vocabulario, sino que alientan a buscar patrones emergentes en signficados aparentemente inconexos.

Hoy comparto la palabra de hoy: Archivo.

La historia de esta palabra se remonta a treinta siglos atrás, cuando Atenas, gobernada por el rey Codros, fue invadida por los dorios. El oráculo de Delfos había vaticinado que los atenienses solo lograrían vencer y expulsar a los invasores si Codros perdía la vida en combate. Al conocer la profecía, el monarca fue al campo de batalla y provocó abiertamente a los dorios hasta que lo mataron; estos sufrieron enseguida una derrota aplastante a manos de los defensores de Atenas. Los atenienses decidieron entonces que no había nadie que reuniera condiciones suficientes para suceder en el trono al rey héroe y nombraron en su lugar a un magistrado civil, al que llamaron arkhon —arconte en español—, y dieron inicio así a una magistratura que gobernó Atenas durante cinco siglos, hasta la tiranía de Pisístrato en el siglo VI a. de C. El edificio de gobierno donde el arconte ejercía sus funciones era el arkheion, y el conjunto de los documentos públicos allí albergados se llamaba ta arkheia, palabra que en latín tardío dio lugar a archivum, que llegó al español como archivo. A partir de arkheion, también se originó otra palabra griega, arkhé ‘gobierno’, ‘mando’, presente como elemento compositivo en numerosos vocablos de nuestra lengua, tales como monarquía ‘gobierno de uno’, oligarquía ‘gobierno de pocos’ y anarquía ‘ningún gobierno’, así como patriarca, matriarca y muchos otros.