Accesibilidad, disponibilidad y libros de texto

Accesibilidad y disponibilidad no son sinónimos. Pero en un proyecto educativo con aspiraciones de calidad y justicia, están íntimamente entrelazados. De nada sirven los anaqueles repletos de materiales en las bibliotecas escolares si se encuentra bajo llave en los horarios de clase. O faltan bibiliotecarios que faciliten el buscar y hallar información confiable, pertinente y relevante. Están listos para ser usados, pero la llave (pequeño artefacto con poder inmenso) frena esa disponibilidad. Pero cuando hablamos de accesibilidad nos referimos a las características de esos materiales, de los entornos en que están disponibles y de los servicios que facilitan aprovechar esa información. De ahi que no basta atiborrar estantes con libros, es necesario considerar las barreras a la accesibilidad que presentan. Barreras que afectan a muchas personas, incluídas las personas con discapacidad.

Es una buena noticia saber que la accesibilidad al conocimiento mediante manuales transcriptos al sistema braille sea una política pública. También tenemos mucho y bueno que aprender de las redes que se van tejiendo sobre estas cuestiones, como , por ejemplo, el Proyecto LATIn (Iniciativa Latinoamericana de Textos) y el Proyecto Spriptorium.

Como otras iniciativas valiosas financiadas por proyectos de desarrollo, una vez vencido el plazo, las actividades van languideciendo. El desafío, entonces es ¿cómo sostener en el tiempo estas iniciativas?

Accesibilidad, disponibilidad y libros de texto

Lo extraño en lo cotidiano

Lo extraño produce sensaciones diversas entre las personas. Ser diferente al resto puede estigmatizarte, excluírte, segregarte, ponerte como ejemplo para otros extraños como tú. Algunos proponen “ponerte en sus zapatos” o que aprendas lecciones de vida de los “modelos a seguir”, como si eso bastara para calmar la angustia de encontrarte con “uno diferente a tí”. (recomiendo lean a Carlos Mattos, que escribe mucho y bueno sobre este asunto).
Hablamos mucho de diversidad, pero no queremos corrernos de nuestra zona de confort. A veces, pocas veces, la voz de los extraños sale más allá de su círculo y por esas cosas del destino (o de Hollywood) llegan a más personas. A más “gente como uno”. Como la historia de RJ Mitte.
Nos fascinan las historias de héroes y heroínas. Cómo son capaces de levantarse más alto que todos, después de haber caído más bajo que todos. Pero nos cuesta ver cuántos han quedado en el camino. Somos una sociedad que ama el éxito y castiga el fracaso. Más bien, castigan a los “éxitos cortitos” con la etiqueta del fracaso. Olvidan que el fracaso no es más que la oportunidad de comenzar de nuevo, pero con más inteligencia (“Failure is only the opportunity to begin again, this time more intelligently. There is no disgrace in honest failure; there is disgrace in fearing to fail“).
Es un buen momento para empezar a ver desde otra perspectiva. La de quienes lo intentan, sin ánimo de ser héroes, obtener premios o medallas. Simplemente, porque quieren una mejor sociedad.
 
 
Lo extraño en lo cotidiano

Accesibilidad, equidad de género y escritura

Ciertamente, el lenguaje refleja más que lo que las palabras dicen. Es un problema de los lingüistas revisar los usos correctos del idioma para que reflejen la equidad de género y la no discriminación por cuestiones tanto de género como por discapacidad. Cuando este problema sale de la academia y llega a la calle, las personas lo convierten en una necesidad sentida. Y buscan sus propias soluciones. No está mal, pero algunas de esas soluciones generan más problemas que el que se quiere resolver.

Una primera acción positiva que pueden hacer las personas es ampliar su vocabulario y utilizar (cuando corresponda) palabras neutras para denotar género. Un ejemplo. Si estoy refiriéndome a quienes estan realizando un curso puedo elegir “alumnos y alumnas” o bien “estudiantes”. En este caso, como docentes, también estamos reforzando lo que aprendieron en “Prácticas del Lenguaje”, sino también mostrar recursos TIC muy interesantes como los diccionarios en línea para buscar sinónimos.

En los últimos años en el mundo académico se puso de moda reemplazar las “a” y las “o” por otros caracteres como por ejemplo “@” y “x”. El resultado, desastroso. Las personas (excepto en su etapa de alfabetización) no leen palabras sino patrones emergentes. Por eso pueden comprender mensajes donde faltan letras o están escritas al revés (Facebook está lleno de estos ejemplos en sus memes).

Nuestros cerebros no están entrenados aún para reemplazar las vocales por el arroba o la x. Si con alguna dificultad pueden comprender el significado de “Bienvenid@s” (arroba se parece bastante a una vocal), con “Bienvenidxs” un cerebro ya bien alfabetizado emite una señal de alerta por falta de ortografia. Y para colmo, se dan situaciones de uso que rayan en el ridículo. En un texto “inclusivo” usado en el Taller de Escritura Académica de uno de los postítulos que ofrece el Instituto Nacional de Formación Docente se pudo leer esto: “Lxs sujetxs”, que según esta corriente de pensamiento sobre escritura inclusiva debería leerse “Los sujetos y las sujetas”…

Estos ejemplos muestran problemas que alcanzan a todos las personas, con o sin discapacidad. En este segundo grupo, las cosas se ponen peor. Si la persona tiene comprensión reducida, le complicamos innecesariamente el acceso al texto. Estas innovaciones profundizan su problema de comprensión. Y si es usuaria de lector de pantalla, el mensaje queda confuso, ya que esa persona escucharía “bienvenidarrobas” o “bienvenideks”.

Resumendo, el problema de la escritura que respete la equidad de género es grave y requiere que los lingüistas y filólogos hagan un trabajo serio y exhaustivo. Mientras tanto, los docentes podemos trabajar con eso simplificando la escritura (el uso de términos neutros para denotar género) o bien respetando las normas del buen escribir vigentes pero con un fuerte trabajo en clase y en casa sobre la cuestión de fondo. La violencia de género no se resuelve con @ o x que entorpecen la lectura, sino inculcando valores desde “la panza”.

Accesibilidad, equidad de género y escritura

Accesibilidad, discapacidad y tecnologías adaptativas

Una colega y amiga, Marisa Conde, compartió recientemente un documento titulado “Accesibilidad para discapacitados”. Sin proponérselo, su lectura me ayudó a organizar algunas ideas sueltas que daban vuelta buscando dónde y cómo caer. Y aquí comparto alguna de ellas.

Aunque parezca una cuestión lingüística, es necesario emplear los términos correctos para refererirnos a las personas con discapacidad. En una viñeta no exenta de humor, se decía que las “pizzas son especiales”, las “copas y los vasos tienen capacidades diferentes, pero si hablamos de personas, son eso, “personas con discapacidad”. Con más rigor, recomiendo la lectura del artículo que Matías Sánchez Caballero (1) publicó en el Observatorio de la Accesibilidad. Lo notable es que en el sitio del CyL Digital, el artículo (2) se denomina “Guía de programas para personas con discapacidad”, el nombre del archivo es “programasparapersonascondiscapacidad.pdf”, pero el documento enlazado se titula “Accesibilidad para discapacitados”.

Otro aspecto no menor es contextualizar la información contenida en el documento, ¿quién es su autor? ¿cuándo se escribió o publicó? ¿a quién va dirigida? De la URL se deduce que es un documento presentado por el Programa Castilla y León Comunidad Digital (CYL Digital) en la sección Ciudadano Digital. Con algo de maña, sabemos que el autor es Dinamizador2 y se publicó el 13 de agosto de 2011 y su url es http://www.cyldigital.es/articulo/guia-programas-para-personas-con-discapacidad. Un pequeño pero necesario ejercicio de alfabetización informacional para mejorar la comprensión lectora.

Este marco temporal no es menor: Las versiones de Windows más difundidas entonces eran Windows XP y Windows. Todavía reinaban los objetos flash (opacos para los lectores de pantalla).  Las tablets tenían apenas un año de vida. Los smartphones y la conectividad 3G no eran tan masivos. Hoy, Windows 10 está ganando una importante cuota de mercado, se adoptó el estandar HTML5 (3) para el desarrollo de contenido web, las tablets y los  smartphones ocupan una cuota mayor de mercado y requieren especificaciones de hardware y de software más exigentes con el uso de los recursos.

Para las personas con discapacidad, las tecnologías de apoyo son instrumentos que facilitan distintas actividades de la vida cotidiana. En general, el criterio para elegir una u otra herramienta adaptativa se basa en tres criterios:

  1. que sirva para resolver el problema,
  2. que pueda usarse en múltiples escenarios y situaciones y
  3. que sea estable.

Para los puntos 1 y 2, la aplicación debería ser lo más parecida a la navaja de origen suizo. Y para el último punto es necesario considerar la estabilidad del sistema operativo y la comunidad de desarrolladores que la sostiene.

Si la aplicación funciona bien con Windows XP, ¿por qué arriesgarse a migrar a Windows 10, cuando todavía el propio sistema operativo no es estable? Si la comunidad de desarrolladores es numerosa y muy activa, la probabilidad de que se hagan mejoras en el producto y se actualice a los nuevos requerimientos tanto de usuarios como de sistemas operativos será más alta. Comunidades pequeñas, cerradas o “atadas” a un emprendimiento comercial (salvo honrosas excepciones) no garantizan el desarrollo de la aplicación en el tiempo.

Una buena práctica a la hora de recomendar software es conocer los usos, costumbres y “mañas” de las personas que podrían utilizarlo. Entre las personas con discapacidad visual, los lectores de pantalla más difundidos son JAWS (software privativo) y NVDA (software libre). Ambas corren bajo Windows. Las alternativas para iOS (VoiceOver) y Linux (ORCA) tienen muy baja aceptación entre los distintos usuarios. Más allá de la reticencia para adoptar la “Siguiente Gran Innovación”, los cambios se aceptan en tanto supongan una mejora significativa en la calidad de vida del usuario.

A partir del lema de la Organización Mundial de las Personas con Discapacidad “Nada sobre nosotros sin nosotros”, podemos aportar valiosas contribuciones si estamos atentos a cómo cada quien vive su condición de salud y las estrategias adaptativas que desarrollan, aplicar las buenas prácticas de la alfabetización informacional al momento de recomendar referencias y bibliografías y tener presente que la accesibilidad es una cuestión de derechos humanos que nos concierne a todos.

¿Cómo podríamos mejorar nuestra solidaridad para con las personas con movilidad, comunicación o comprensión reducidas?

 

 

(1) El texto enmascara este enlace: http://www.observatoriodelaaccesibilidad.es/espacio-divulgativo/articulos/terminos-adecuados-referirnos-personas-discapacidad-iii-parte.html

(2) El texto enmascara este enlace: http://www.cyldigital.es/articulo/guia-programas-para-personas-con-discapacidad

(3) El texto enmascara este enlace: https://www.w3.org/TR/html5/

 

Accesibilidad, discapacidad y tecnologías adaptativas

La convivencia también llega a los juegos en educación

Desde hace algunos pocos años, estamos hablando de ludificación o gamificación en la educación. Y un aspecto recurrente es la incorporación de los videojuegos en las aulas como recurso didáctico. Si el objetivo de incorporar las TIC en las aulas supone enriquecer las prácticas docentes sin renunciar a los éxitos analógicos, este criterio debería alcanzar a los juegos.

Mis colegas y amigas, Analía Diez y Marisa Conde, publicaron un par de fotos que me dejaron pensando. Analía compartió una experiencia de paseo con sus hijos y Marisa una reflexión acerca de la responsabilidad de los padres respecto de los videojuegos que apasionan a los adolescentes. Jugando a ser turista en mi ciudad, ayer me encontré con Arte en Juegos y tuvimos una maravillosa conversación recuperando la importancia del juego como creador de redes en la presencialidad sin menoscabo del valor de las redes virtuales.

Quizá la velocidad y el ansia de estar siempre en la cresta de la ola hayan corrido el el eje de discusión hacia qué videojuegos tienen potencial en la educación (quizá el ejemplo más remanido sea enseñar Física mediante Angry Birds). Y dejamos de lado lo esencial de incorporar el juego en la mediación pedagógica del siglo 21.

Los juegos de mesa tangibles reunen familia o amigos. Los conflictos se resuelven cara a cara, aprendiendo a descifrar el lenguaje corporal y gestual: una estimulante estrategia para educar las emociones.

Aprender a discernir qué estrategia nos permite lograr nuestros objetivos educativos es el desafío, ¿qué opinan?

La convivencia también llega a los juegos en educación

Nombrar por el “No-Nombre”

En la tradición judeocristiana, nombrar es darle entidad a lo nombrado. Recientemente, comparti el trabajo de Matías Sanchez Caballero sobre los términos adecuados para referirnos a las personas con discapacidad.

Pero éste no es el único ámbito donde “nombrar por el no-nombre” plantea problemas  similares. Esta vez, comparto una nota de Arturo Prins en el diario La Nación (Argentina) referido a cómo denominar al sector social, donde hace una encendida defensa de la denominación positiva. Pero también, las denominaciones tienen que poder delimitar con precisión su alcance. Me quedo pensando ¿hay algún sector en la sociedad que no sea social? ¿Qué opinan?

Nombrar por el “No-Nombre”

Archivo: de reyes héroes, gobiernos y memoria…

Sigo con fruición los envíos de “La palabra del día” de Ricardo Soca. Enriquecen no sólo el vocabulario, sino que alientan a buscar patrones emergentes en signficados aparentemente inconexos.

Hoy comparto la palabra de hoy: Archivo.

La historia de esta palabra se remonta a treinta siglos atrás, cuando Atenas, gobernada por el rey Codros, fue invadida por los dorios. El oráculo de Delfos había vaticinado que los atenienses solo lograrían vencer y expulsar a los invasores si Codros perdía la vida en combate. Al conocer la profecía, el monarca fue al campo de batalla y provocó abiertamente a los dorios hasta que lo mataron; estos sufrieron enseguida una derrota aplastante a manos de los defensores de Atenas. Los atenienses decidieron entonces que no había nadie que reuniera condiciones suficientes para suceder en el trono al rey héroe y nombraron en su lugar a un magistrado civil, al que llamaron arkhon —arconte en español—, y dieron inicio así a una magistratura que gobernó Atenas durante cinco siglos, hasta la tiranía de Pisístrato en el siglo VI a. de C. El edificio de gobierno donde el arconte ejercía sus funciones era el arkheion, y el conjunto de los documentos públicos allí albergados se llamaba ta arkheia, palabra que en latín tardío dio lugar a archivum, que llegó al español como archivo. A partir de arkheion, también se originó otra palabra griega, arkhé ‘gobierno’, ‘mando’, presente como elemento compositivo en numerosos vocablos de nuestra lengua, tales como monarquía ‘gobierno de uno’, oligarquía ‘gobierno de pocos’ y anarquía ‘ningún gobierno’, así como patriarca, matriarca y muchos otros.

Archivo: de reyes héroes, gobiernos y memoria…