Accesibilidad y compromiso social de las instituciones educativas

Aprender haciendo es quizá la mejor forma de aprender. Y si ese “haciendo” ocurre en el contexto de la institución educativa, con un fuerte compromiso social para mejorar la calidad de vida de las personas, la calidad de ese aprendizaje es superior.

Es mucho y bueno lo que se está haciendo en las instituciones educativas argentinas. En la Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 3 de Mar del Plata pude observar el prototipo de un semáforo adaptado para personas con visión o audición reducidas. El proyecto fue liderado por el Prof. Cristian García.

Los medios periodísticos también difundieron los resultados del Aprendizaje Basado en Problemas que realizan los estudiantes de la Universidad Nacional de Mar del Plata atendiendo casos propuestos por el Instituto Nacional de Rehabilitación del Sur para desarrollar diversas ayudas técnicas.

Y aquí comparto los resultados de un proyecto que considero particularmente de interés para mejorar la accesibilidad académica: el diseño de una impresora braille de bajo costo.

Cerca del cierre del ciclo lectivo, es una excelente oportunidad para revisar la propia práctica y la planificación de las asignaturas del próximo año en clave de accesibilidad. Empezar con pequeñas decisiones, del tipo ¿cómo puedo mejorar la accesibilidad en mi aula? ¿en qué formatos puedo ofrecer los materiales de estudio para quienes tienen comunicación, comprensión o movilidad reducidas? ¿quiénes están trabajando en estos temas y pueden colaborar con nuestra escuela?

Espero y deseo que en nuestros árboles navideños coloquemos por lo menos una de estas pequeñas decisiones para el 2017.

 

 

 

Accesibilidad y compromiso social de las instituciones educativas

Barreras a la accesibilidad en la propia práctica docente

Por su urgencia y prioridad, mucho se está escribiendo y haciendo para mejorar las prácticas docentes en el marco de la Educación Inclusiva. Podemos observar propuestas de políticas públicas que favorezcan el acceso a la educación, la actualización y el perfeccionamiento de los docentes y adecuación de la infraestructura para garantizar la mejor educación posible para todos.

Sin embargo, notamos un área vacante: el de las prácticas docentes en clave de accesibilidad.  Proponemos revisar la propia práctica detectando las barreras que perturban o impiden el acceso a la información y el conocimiento por parte de personas con movilidad, comprensión y comunicación reducidas. Incluye a las personas con discapacidad pero también a otros grupos que quedan “invisibles” o en penumbras.

Veamos esta situación: un estudiante universitario miembro de uno de los tantos pueblos originarios de nuestra América. Su lengua materna no es el español (el idioma “oficial” de la universidad en la que está matriculado). El diseño curricular, el desarrollo de las disciplinas involucradas y su didáctica pertenecen a una cultura ajena a la de nuestro estudiante ¿Cómo evaluar con equidad el rendimiento académico de este estudiante que toma clases de “Análisis Matemático” (con fuertes resabios de la escolástica, la lógica aristotélica en el que se basan conceptos como el de límite y derivada)?

En modo alguno la diversidad ética es una discapacidad. Pero podemos advertir fácilmente cómo su comprensión y comunicación se ven reducidas con respecto de sus compañeros.

Crear espacios de reflexión y comunidades de aprendizaje y prácticas que incluyan la revisión de la propia práctica orientada a detectar barreras a la accesibilidad es el primer paso para inducir cambios y transformaciones que se sostienen en el tiempo.

Barreras a la accesibilidad en la propia práctica docente

Accesibilidad y recursos educativos digitales: descubriendo otros formatos

Somos docentes comprometidos con la educación inclusiva y la accesibilidad. Manejamos las herramientas para crear recursos educativos digitales aunque nuestros conocimientos técnicos no son suficientes para validar el cumplimiento de las pautas de accesibilidad para recursos digitales. Sobre los recursos educativos accesibles hay mucho por aprender. Una forma de aprender es hacernos preguntas. Esta vez es sobre los formatos de los documentos que ponemos a disposición de nuestros alumnos.

Estamos preparando un material de lectura en soporte digital, ¿será imprimible o es estrictamente digital? ¿en qué dispositivos será leído? ¿incluye imágenes, tablas, gráficos o enlaces (al documento y fuera de él)? ¿tiene incrustado objetos multimedia, audio o videos? ¿requiere la instalación de un software específico para ser leído? ¿bajo qué licencia se encuentran los objetos que vamos a incorporar en nuestro material?

Otro recurso educativo que los docentes preparamos con frecuencia son los tutoriales. Y de nuevo, ¿será imprimible o estrictamente digital? ¿en qué dispositivo será leído? Si es video, ¿está subtitulado? ¿está sincronizado el texto con la imagen y el audio? ¿se escucha con claridad, sin ruidos ni interferencias? ¿la imagen es nítida y está enfocada en lo que queremos mostrar? ¿le servirá a un alumno con discapacidad visual? ¿y a otro con discapacidad auditiva?

En ambos casos, ¿por qué limitarse a un único modo de presentación y no aceptar complementarios. En el caso del material de lectura, archivos en formatos diferentes como *.doc, *.odt, *.pdf, *.epub ¿Nos animamos a preparar un audiolibro en MP3 o DAISY?

El docente creador de los materiales de estudio para sus alumnos debe considerar, además el diseño instruccional de su curso, aspectos técnicos y jurídicos.  Así que convido al que guste a buscar y hallar respuestas para alguna de estas cuestiones. La fundamentación nos ayudará a comprender mejor la complejidad del problema.

 

Accesibilidad y recursos educativos digitales: descubriendo otros formatos

Educación superior, TIC y accesibilidad

Pensando en voz alta, comparto algunas inquietudes sobre un aspecto no muy explorado en la educación: la accesibilidad académica.

Para consolidar un modelo educativo de enseñanza y aprendizaje que integren TIC, es necesario considerar la accesibilidad como un atributo de calidad. Accesibilidad entendida más allá de la discapacidad y el cumplimiento de las pautas para el acceso al contenido web: involucra a las prácticas docentes y expresa una política institucional. Esto implica un cambio de actitud: salir a detectar las barreras ocultas que impiden o perturban el acceso a la información y el conocimiento para las personas con comunicación, comprensión o movilidad reducidas. Por ejemplo, las personas cuya lengua materna sea diferente al español, tendrán dificultades para comprender textos académicos en ese idioma, pero no puede asociarse a una discapacidad.

Por otra parte, los avances tecnológicos suelen encandilar a docentes y funcionarios para adoptar “la siguiente gran innovación”.  Discernir cuáles contribuyen a crear comunidades de aprendizaje y de práctica según el modelo educativo de la universidad es un reto que exige reconsiderar perfiles de egresados, modalidad y alcance de la oferta académica y la consistencia interna de cada elemento constitutivo del PLE.

Incorporar los Recursos Educativos Abiertos y Accesibles en el trabajo pedagógico propician aprendizajes significativos en contexto. Generar espacios de reflexión para los equipos docentes sobre sus propias prácticas ayudan a desnaturalizarlas y a desarmar prejuicios.

Resumiendo, los entornos educativos virtuales reflejan políticas institucionales, perfiles de graduados emergentes de los diseños curriculares y las prácticas docentes que los llevan a cabo. Su diseño debería mostrar la coherencia y la consistencia interna entre ellos. A tono con las actuales tendencias, aplicar los principios del Diseño Universal en los entornos (tanto físicos como virtuales), el diseño curricular y los recursos educativos propuestos contribuyen al posicionamiento de la universidad y las carreras ofrecidas como referentes en la sociedad.

Educación superior, TIC y accesibilidad

Sobre urgencias, necesidades y tiempos

Mitad de año, balances parciales, sensaciones repetidas en una sociedad aturdida por la inmediatez, subyugada por la ubicuidad y saturada de información. Comparto con las palabras que Quino puso en boca de su Mafalda: “Cómo siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante”.

 

Se administra la escasez. Es la escasez lo que hace valioso a un recurso. El tiempo es una medida de la vida, de la que tenemos la única certeza: se termina. Si el tiempo es oro, y la platita va y viene, el tiempo es sobradamente más valioso que el oro y la platita… ¡porque va y no vuelve! Si queremos mejorar nuestra calidad de vida sin menoscabar la calidad de nuestro trabajo, comparto este artículo y los invito a llevar la bitácora sugerida por unas cuantas semanas. Probablemente, nuestra sorpresa sea mayúscula! ¿se animan?

 

http://justificaturespuesta.com/docente-sabes-cuantas-horas-trabajas-la-semana/

Sobre urgencias, necesidades y tiempos

La convivencia también llega a los juegos en educación

Desde hace algunos pocos años, estamos hablando de ludificación o gamificación en la educación. Y un aspecto recurrente es la incorporación de los videojuegos en las aulas como recurso didáctico. Si el objetivo de incorporar las TIC en las aulas supone enriquecer las prácticas docentes sin renunciar a los éxitos analógicos, este criterio debería alcanzar a los juegos.

Mis colegas y amigas, Analía Diez y Marisa Conde, publicaron un par de fotos que me dejaron pensando. Analía compartió una experiencia de paseo con sus hijos y Marisa una reflexión acerca de la responsabilidad de los padres respecto de los videojuegos que apasionan a los adolescentes. Jugando a ser turista en mi ciudad, ayer me encontré con Arte en Juegos y tuvimos una maravillosa conversación recuperando la importancia del juego como creador de redes en la presencialidad sin menoscabo del valor de las redes virtuales.

Quizá la velocidad y el ansia de estar siempre en la cresta de la ola hayan corrido el el eje de discusión hacia qué videojuegos tienen potencial en la educación (quizá el ejemplo más remanido sea enseñar Física mediante Angry Birds). Y dejamos de lado lo esencial de incorporar el juego en la mediación pedagógica del siglo 21.

Los juegos de mesa tangibles reunen familia o amigos. Los conflictos se resuelven cara a cara, aprendiendo a descifrar el lenguaje corporal y gestual: una estimulante estrategia para educar las emociones.

Aprender a discernir qué estrategia nos permite lograr nuestros objetivos educativos es el desafío, ¿qué opinan?

La convivencia también llega a los juegos en educación

Representación social de la docencia

A partir de una entrada en el blog “Para que sepan” de Gustavo Cuccuzza, me quedo pensando en las distintas representaciones sociales de la docencia argentina. Reproduce un lúcido texto de Graciela Adriana Lara, “Todos contra los docentes“. Quizá la frase que mejor resume la representación social de la docencia sea

En nuestro país, la gente opina que los docentes deben ser pobres y trabajar gratis porque su tarea no sirve para nada.

En una sociedad democrática, todos pueden opinar sobre todo. Si además, esa sociedad ha recibido una “buena educación”, además de opinar, también podrían argumentar, dialogar, convivir… Si la sociedad ya está convencida de que la tarea docente no sirve, es grave. Pero mucho más grave es que las máximas autoridades electas (tanto del poder ejecutivo como del poder legislativo) estén convencidas de ello.  Esta desvalorización del rol docente se agudiza al momento de la negociación salarial y cuando se publican los resultados de las pruebas de evaluación educativa.

Hasta que, ocasionalmente, un docente destaca por su labor, porque un grupo de alumnos de una escuela “socialmente vulnerable” en una “comunidad desfavorecida” obtiene un logro que trasciende su comunidad y ganan algún premio o reconocimiento… Ahí, surge el otro mito, el del docente tipo rambo, solo contra el mundo, pero en una versión edulcorada, estereotipada… “al maestro con cariño”…

El rol docente se discute y mucho en las escuelas, entre los docentes. Pero algo falla en nuestras instituciones: tenemos políticas públicas un tanto esquizoides. Existen programas muy ambiciosos de educación inclusiva, con todos los chicos en la escuela aprendiendo… pero los docentes que deben poner en práctica estos programas en las aulas no sirven para nada.

Representación social de la docencia